sábado, 3 de octubre de 2009

CAPÍTULO # 6


El término mental se usa para describir todos los procesos que envuelven una clasificación de acontecimientos en términos de un orden cualitativo similar, al que conocemos por nuestras experiencias sensoriales subjetivas. Se incluyen en él acontecimientos concientes e inconcientes.
La vigilia es un atributo que liga a algunos acontecimientos mentales. Ésta se utiliza cuando se usa la conciencia. Sin embargo, es casi imposible definir lo que es exactamente la conciencia.
Existen procesos mentales conscientes e inconscientes, la diferencia la podemos relacionar con las mismas acciones de nuestro cuerpo que controlamos intencionalmente o se producen fuera de nuestro control.
Sin embargo, existen formas intermedias entre procesos concientes e inconcientes que hacen que la diferencia entre estos dos sea de grado.
Todo lo que se da a nivel consciente está caracterizado por todos nuestros procesos mentales. Todas las respuestas conscientes alcanzan un grado alto de intencionalidad. Los diferentes hechos conscientes tienen una gran relación y a la misma vez se discriminan entre ellos. Esta discriminación tiende a ser bastante más general y mucho menos específica. Por esta razón, es más probable que haya comportamientos nuevos y que no existan procesos inconscientes.
El comportamiento inconsciente de una persona se puede dar, porque la atención no está concentrada en un objeto o porque en sí la persona no está consciente de lo que hace.
Existen tres diferencias entre los comportamientos conscientes y los inconscientes.
1. Darse cuenta de lo que se está haciendo o lo que ha hecho.
2. Estar consciente de sus acciones y sus experiencias.
3. Basarse en las imágenes y la reproducción que lleve a la situación del momento.
Las personas se comunican por medio de símbolos o acciones cuando se dan cuenta de sus procesos mentales. Esto ocupa una posición en el orden mental de otras personas, que según su percepción tendrá un significado parecido.
Cuando estamos conscientes de nuestras experiencias podemos recordarlas y reconocerlas con algo que fue experimentado en el pasado. La memoria y el reconocimiento es la reaparición en la consciencia.
La unidad de la consciencia se puede ver como algo distinto a los acontecimientos conscientes, porque no pasa lo mismo con los procesos mentales inconscientes.
No obstante, existe un espacio temporal común donde se definen todas las experiencias que han ocurrido, se relacionan con las experiencias del pasado con las actuales y, por consiguiente, esto reconstituye en conjunto: el yo.
Cuando ponemos atención a un suceso y utilizamos la vigilia, las experiencias son percibidas con más detalle y nos preparan más para poder responder ante su aparición, a diferencia de las que sólo somos conscientes. Las experiencias a las que se dirige nuestra atención las percibimos también con mayor claridad cuando éstas se dan.
Lo mismo puede pasar cuando usamos nuestro subconsciente ya que una persona puede percibir de inmediato algo que le interesa o llama la atención sin estar pendiente de eso.
Todas las cosas que están experimentadas concientemente están relacionadas unas con otras. La diferencia de estas relaciones es que actúan de dos maneras. Una manera es que actúan juntas y la otra es que se perjudican entre ellas. Siempre van a estar presentes en la consciencia de manera implícita.
La experiencia sensorial nos hace concretizar lo que percibimos y los procesos mentales superiores nos hacen hacer una abstracción de eso. Esta distinción puede resultar ser engañosa en varios aspectos.

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